

¿Por qué la sociedad dejó de creerle al periodismo?
Gabriel SanzLa crisis actual del periodismo no es únicamente tecnológica ni un dilema coyuntural de pauta publicitaria: responde a una rebelión cultural de la sociedad contra los intermediarios tradicionales. En un ecosistema hiperconectado donde el ciudadano ya no acepta el principio de autoridad ni la militancia disfrazada de información, el valor estratégico del periodismo ha dejado de ser la primicia o el rating para convertirse en el bien más escaso de la era digital: la credibilidad.
1. El colapso histórico de la confianza en los medios
Existe una frase recurrente en el debate público que señala la existencia de una "crisis del periodismo". Lo novedoso no es el diagnóstico, sino que la propia industria de los medios comience a admitirlo: el problema central no radica únicamente en qué noticias se publican, sino en por qué un porcentaje mayoritario de la sociedad dejó de creer en quienes las cuentan.
Los datos estadísticos en Argentina son contundentes:
1.La confianza general en las noticias cayó al 26%, alcanzando su nivel más bajo en la última década.
Aunque el periodismo mantiene una valoración relativa superior a la dirigencia política (4,93 puntos sobre 10 frente a 4,18), esa ventaja no equivale a una buena reputación.
La desconfianza hacia la profesión periodística asciende al 50,6%.
Se configura así una paradoja: el ciudadano desconfía del poder político, pero también de los actores que históricamente tuvieron la función de investigarlo, interpretarlo y fiscalizarlo.

2. La rebelión contra los intermediarios: El fenómeno del "Outsider".
El ascenso y llegada de Javier Milei a la Presidencia de la Nación trasciende las explicaciones puramente económicas o ideológicas; representa la irrupción de un outsider en un sistema estructurado durante décadas alrededor de intermediarios.
Históricamente, el sistema informativo operaba de manera vertical:
A. La televisión y los grandes diarios nacionales decidían qué era noticia y qué temas integraban la agenda pública.
B. La radio seleccionaba qué voces tenían acceso al micrófono.
C. Los partidos políticos y las instituciones tradicionales determinaban qué discursos eran considerados legítimos.
La consolidación de internet, las redes sociales, los podcasts y las plataformas de streaming destruyó ese monopolio. Hoy el ciudadano puede comparar versiones en tiempo real, cuestionar fuentes y emitir opinión sin depender de un único canal. Esta democratización de la palabra trajo pluralidad, pero también riesgos severos: proliferación de fake news manipulación algorítmica, cámaras de eco y sustitución del rigor por la mera opinión. Pese a ello, los medios tradicionales ya no pueden pretender que la sociedad les crea por simple autoridad histórica.
3. Línea editorial vs. Militancia: El sesgo de confirmación
Tener una línea editorial ideológica (liberal, progresista, conservadora o desarrollista) no constituye un problema. El quiebre de confianza ocurre cuando la posición política se confunde con la verdad absoluta, la información se convierte en militancia y la selección de hechos busca confirmar una postura ideológica omitiendo la realidad.
El periodismo pierde credibilidad cuando la audiencia nota que se critica con ferocidad a un gobierno mientras se blindan conductas idénticas de otro signo político.
Cuando el ciudadano se pregunta "¿me están informando o me están intentando convencer?", la reputación del medio se erosiona.
Este fenómeno se profundizó con la "grieta" política en Argentina. Los medios dejaron de competir por informar para competir por interpretar los hechos según una identidad política. Del otro lado, parte de la audiencia comenzó a buscar contenido no para saber qué pasó, sino para validar sus propios prejuicios.

4. Particularidades del escenario en San Juan
En la provincia de San Juan, el ecosistema informativo enfrenta desafíos específicos derivados de la estrecha relación entre medios y poder político:
Dependencia de la pauta oficial: Existe una fuerte percepción social sobre la subordinación económica de medios tradicionales al financiamiento estatal, lo que se asocia a mecanismos de autocensura y a un menor desarrollo del periodismo de investigación.
Proximidad e institucionalidad: En una comunidad donde las relaciones personales, empresariales y políticas son muy cercanas, la mera sospecha de complacencia con el poder es suficiente para deteriorar la credibilidad.
El valor de lo local: Para mantener su relevancia frente a plataformas globales, los medios sanjuaninos necesitan preservar su ventaja comparativa: la proximidad con el territorio, el conocimiento de los problemas cotidianos del vecino y la independencia periodística.
5. Cambio de consumos y la nueva competencia por la confianza
El mapa del consumo informativo se ha transformado de forma drástica:
Entornos online: 84% de alcance.
Redes sociales: 69% de alcance.
Diarios impresos: relegados al 19% de alcance.
El auge de canales de streaming y medios hiperlocales responde a la demanda de un formato horizontal, espontáneo y conversacional, donde la audiencia interactúa, desmiente y cuestiona de manera inmediata.
Sin embargo, desconfiar de los medios no implica dejar de necesitarlos.
En un entorno saturado de sobreinformación, el rigor profesional para investigar, verificar datos, contrastar fuentes y distinguir hechos de opiniones es más indispensable que nunca. La competencia fundamental de los medios ya no es por la primicia ni por el rating, sino por ser la voz en la que el ciudadano vuelva a confiar.

