

Claves tras el blíster farmacológico
La manipulación de los medicamentos antes de su consumo es un aspecto crítico de la salud pública sobre el cual profesionales de la farmacología lanzaron una serie de recomendaciones.
Diversos estudios revelan que una gran cantidad de usuarios altera o destruye los empaques de los fármacos al cortarlos con tijeras, retirar la lámina protectora de aluminio antes de tiempo o cambiar las comprimidos de su envase original a pastilleros sin protección, una práctica habitual que compromete la estabilidad química del producto.
Los profesionales remarcaron que el color, grosor y forma de los blísteres no responden a decisiones meramente estéticas o comerciales, sino a requerimientos técnicos de conservación.
Los envases de plástico opaco o de tonos rojizos y ámbar están formulados específicamente para proteger a los principios activos fotosensibles contra la degradación producida por la luz solar y la humedad ambiente, factores que pueden alterar la efectividad del fármaco o generar compuestos indeseados.
Claves:
Cortar el blíster destruye la barrera estanca y elimina de la dosis la información fundamental sobre la fecha de vencimiento y el lote de fabricación. La exposición directa al aire acelera el deterioro del comprimido antes de su administración.
Los materiales plásticos como el PVC o el aluminio alveolado protegen los fármacos contra la degradación química provocada por la radiación lumínica y la humedad. Especialistas desaconsejan el uso de pastilleros semanales para medicamentos altamente fotosensibles.
Las autoridades sanitarias y farmacéuticas instan a la población a mantener los medicamentos en su empaque secundario o blíster original hasta el instante exacto de su ingesta. Esta simple pauta de autocuidado resulta fundamental para garantizar la eficacia terapéutica de los tratamientos y evitar complicaciones metabólicas.
FUENTES: MSN, Organización Panamericana de la Salud (OPS), Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), Infobae, El País

