Día de la Bandera Argentina: el misterio de los colores

La creación de la bandera argentina está rodeada de debates históricos. Una de las teorías más difundidas vincula el celeste y blanco con la Casa de Borbón y los símbolos de la Corona española.
Historia20 de junio de 2026 Redacción EnSanJuan

Manuel Belgrano creó la bandera argentina el 27 de febrero de 1812 en Rosario, cuando ordenó izarla frente a las baterías Libertad e Independencia a orillas del río Paraná. El hecho marcó el nacimiento de uno de los símbolos más importantes de la identidad nacional, aunque más de dos siglos después todavía persisten interrogantes sobre el origen de sus colores.

La nueva enseña fue confeccionada con los mismos tonos celeste y blanco que había adoptado previamente la escarapela nacional. Belgrano comunicó su decisión al gobierno, pero el Primer Triunvirato consideró prematura la utilización de un símbolo que pudiera interpretarse como una declaración de independencia y ordenó dejarla sin efecto.

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La autoría de Belgrano sobre la bandera no está en discusión entre los historiadores. Sin embargo, el verdadero origen de los colores continúa siendo materia de debate y análisis.

Entre las distintas explicaciones existentes, una de las más aceptadas sostiene que el celeste y blanco provienen de la Casa de Borbón, la dinastía que gobernaba España y sus dominios americanos durante el período colonial.

Los Borbones llegaron al trono español a comienzos del siglo XVIII y ejercían el control del vasto imperio que incluía territorios en Europa y América. Durante ese período, el celeste y blanco adquirieron una fuerte presencia en símbolos vinculados a la monarquía.

Uno de los ejemplos más citados es la Real Orden de Carlos III, creada en 1771 por el rey Carlos III. La distinción utilizaba una banda celeste con detalles blancos y era una de las condecoraciones más prestigiosas de la Corona.

Diversos investigadores sostienen que esos colores eran ampliamente conocidos por funcionarios, militares y miembros de la sociedad criolla del Virreinato del Río de la Plata. Por esa razón, habrían servido de inspiración para la escarapela y posteriormente para la bandera creada por Belgrano.

La teoría cobra fuerza al analizar el contexto político de la época. En 1812 todavía no se había declarado formalmente la independencia y muchos revolucionarios afirmaban gobernar en nombre del rey Fernando VII, quien permanecía cautivo de Napoleón.

Desde esta perspectiva, la utilización de colores asociados a la Casa de Borbón permitía construir una identidad propia sin romper completamente con las referencias monárquicas que seguían presentes en el discurso político de la Revolución de Mayo.

Claves:

  • Una de las teorías históricas más difundidas vincula el celeste y blanco con la Casa de Borbón. Los colores estaban presentes en la Real Orden de Carlos III, una de las principales distinciones de la monarquía española.
  • No existe un documento en el que Belgrano explique por qué eligió esos colores. Por ese motivo, el origen exacto de la bandera sigue siendo objeto de debate entre historiadores.
  • Uno de los principales defensores de la teoría borbónica fue Domingo Faustino Sarmiento. El expresidente sostuvo que los colores patrios provenían de las bandas utilizadas por los reyes españoles y que fueron adoptados por los revolucionarios para expresar una nueva concepción de la soberanía.

Sarmiento escribió: «Las fajas celestes y blancas son el símbolo de la soberanía de los reyes españoles sobre los dominios, no de España sino de la Corona, que se extendían a Flandes, a Nápoles, a las Indias; y de esa banda real hicieron nuestros padres divisa y escarapela, el 25 de Mayo, para mostrar que del pecho de un rey cautivo tomábamos nuestra propia Soberanía como pueblo».

La explicación del sanjuanino propone una interpretación política de los colores nacionales. Según su visión, los patriotas tomaron un símbolo asociado a la Corona borbónica, pero lo resignificaron para representar que la soberanía ya no pertenecía a las autoridades imperiales sino al pueblo.

Esta mirada permite comprender por qué la Revolución de Mayo no implicó inicialmente una ruptura inmediata con todos los símbolos de la monarquía. Por el contrario, muchos de ellos fueron adaptados para expresar las nuevas aspiraciones políticas de los habitantes del Río de la Plata.

Otras corrientes historiográficas sostienen que el celeste y blanco podrían estar relacionados con la tradición mariana, especialmente con la devoción a la Inmaculada Concepción. Algunos especialistas incluso consideran que ambas explicaciones no son contradictorias, ya que la propia Orden de Carlos III estaba asociada a esa advocación religiosa.

Lo que sí está fuera de discusión es que Belgrano transformó esos colores en un símbolo político y militar que con el paso del tiempo terminó identificando a toda la Nación. Más de doscientos años después, el debate sobre su origen continúa abierto, pero la bandera sigue siendo uno de los emblemas más representativos de la historia argentina.

FUENTES: El Historiador, Instituto Nacional Belgraniano, Argentina.gob.ar, Monumento Nacional a la Bandera, Academia Nacional de la Historia