La extrema sequía en el norte de Italia redujo el cauce del río a niveles mínimos históricos. La falta de precipitaciones y nieve amenaza la producción agrícola del valle y el suministro de agua dulce.
Imágenes satelitales detectaron una gigantesca acumulación de algas pardas en el Atlántico. La franja se extiende desde la costa de África hasta el Caribe generando alarma ambiental.