Un equipo de arqueólogos descubrió en Israel un yacimiento preservado de hasta 400.000 años de antigüedad. El sitio permaneció sellado por el colapso de su techo y ofrece valiosa información sobre los antepasados humanos.
Imágenes satelitales detectaron una gigantesca acumulación de algas pardas en el Atlántico. La franja se extiende desde la costa de África hasta el Caribe generando alarma ambiental.